La experiencia de cadetes a bordo de la “Granville”

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Ser cadete es estar siempre en situación de aprendizaje y saber que se tiene por delante el equivalente a la inmensidad del mar en oportunidades; e implica saber que la distancia entre un aula y un buque se achica con la práctica.


Luciano Franzoni, Cristian Riquelme y Maximiliano Simonelli son cadetes de la Escuela Naval Militar y tuvieron la posibilidad de estar a bordo de la corbeta ARA “Granville” durante el ejercicio Passex-ARA con la Marina de Brasil realizado en Mar del Plata el 23 de enero.

La navegación implicó un nuevo desafío de adquirir conocimientos, esta vez prácticos. A bordo de la “Granville” vivieron el ejercicio operativo y combinado Aspirantex/17 y Passex-ARA junto con el buque multipropósito “Bahía” (G-40) y la corbeta “Barroso” (V-34) de la Marina de la República Federativa del Brasil.

Los tres estaban de licencia al momento de abordar; sin embargo, al igual que algunos buques de la Fuerza, durante el período estival ellos quedan “a la orden”. Estas navegaciones se llaman prácticas profesionales de verano y son importantes durante su carrera ya que les permite poner en práctica y evaluar sus propios conocimientos.

Durante el adiestramiento se llevaron a cabo ejercicios de pasajes de guía a distancia y pasaje al habla, a fin de poner a prueba las capacidades operativas y de maniobra de las embarcaciones. Los buques también realizaron diferentes formaciones: en columna, giro y línea de frente; actividades combinadas que contribuyen al conocimiento y la construcción de vínculos de confianza, camaradería y trabajo en equipo.

“Tenemos la posibilidad de cubrir guardias de seguridad náutica, momento en el que podemos aplicar todo lo que aprendimos en el año. Además, durante la navegación podemos observar y, en algunos casos, utilizar el instrumental; como por ejemplo el GPS, el radar, los elementos de medición meteorológica,” explicó el cadete Riquelme.

Los tres coinciden en la importancia del grupo humano. Las ganas de aprender de estos futuros oficiales de la Armada son retribuidas con las ganas de enseñar de todo el personal de a bordo en cada una de las unidades navales en las que navegan.

Con el entusiasmo propio de su juventud, Luciano, Cristian y Maximiliano mencionan las oportunidades que tuvieron de navegar en sus años de escuela: recorrieron distintas unidades de superficie, fueron a Ushuaia, surcaron el río Paraná y uno de ellos participó en la Campaña Antártica de Verano 2015-2016.

Luciano reflexionó: “Cuando nos sumamos a las dotaciones, siempre lo afrontamos con emoción porque sabemos que vamos a realizar una actividad nueva. Lo fundamental son las ganas de aprender y tomar con responsabilidad nuestro rol”.

A medida que pasan los años de formación y las navegaciones, estos jóvenes van adquiriendo mayor profesionalismo y mayor seguridad en su quehacer, sin perder la espontánea emoción cuando les permiten ‘dar órdenes al timonel’ o seguir la derrota del buque. El rol activo al surcar las aguas del mar o el río es su mayor ambición.

Con una meta común, los tres jóvenes contaron cómo llegaron a la Escuela Naval. “Soy de Punta Alta, así que la idea de formar parte de la Armada Argentina es algo que está latente siempre en esa ciudad cercana a Puerto Belgrano”, contó Maximiliano. Cristian Riquelme, oriundo de Punta Alta, también contó que ya se conocían con Maximiliano pero que no se vieron hasta el día del examen. “Soy hijo de militar, Veterano de la Guerra de Malvinas, y cuando nos trasladaron a Punta Alta empecé a relacionarme más con personas que me contaban cómo es la vida del marino y eso me entusiasmó para seguir la carrera”.

Luciano reconoce haber intentado el tránsito por la Universidad, en la carrera de ingeniería, pero finalmente eligió a la Armada: “Mi abuelo y mi padre fueron oficiales de Marina; si bien intenté seguir otro rumbo, elegí continuar con la tradición familiar”, expresó quien nació en Mar del Plata, cerca del mar también.

“Por las navegaciones a vela, actividades de supervivencia, navegar en submarino, volar en helicóptero, ejercitarse con los buzos tácticos, desfilar en otros países llevando nuestra bandera; es ese el momento en que uno dice que los pequeños sinsabores valen la pena”, destacó el joven Franzoni.

A Luciano Franzoni, Cristian Riquelme y Maximiliano Simonelli les queda transitar este año de escuela y hacer el Viaje de Instrucción Naval a bordo de la fragata ARA “Libertad” en el 2018 para egresar como oficiales de la Armada. Aún lo ven como un sueño, pero tienen bien en claro por qué eligieron soñarlo.

Gaceta Marinera