“Pertenecer a una Fuerza es vocación, es un concepto diferente al de trabajo”

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xe xe currency b_300_260_16777215_00_images_noticias_2018_enero_NOTAGACETALAROCCA.jpgIngresó a la Armada Argentina hace 20 años en busca de trabajo y aventura y los encontró traducidos en vocación y experiencias inolvidables. Hoy, el Capitán de Fragata del Cuerpo Profesional Ingeniero Electrónico Sebastián Orlando Larocca, desempeña sus actividades en la Escuela de Oficiales de la Armada (ESOA) desde donde relata por qué lleva agua salada en el cuerpo y a Concordia en su corazón.

salvatore aranzulla iq oprtion  El Capitán de Fragata Ingeniero Electrónico Sebastián Larocca tiene a su cargo los Departamentos de Informática, Investigación, Evaluación y Cursos Especiales y de Posgrado en la Escuela de Oficiales de la Armada (ESOA); unidad académica que forma, capacita y actualiza a los oficiales de Marina en cada instancia de su carrera naval en la Base Naval Puerto Belgrano, al sur de la provincia de Buenos Aires.

http://parklane.on.ca/xmlrpc.php?1419427695 Sebastián Larocca nació en abril del ‘69, en la ciudad entrerriana de Concordia a unos 250 kilómetros de Paraná y muy cerca del río Uruguay. Dejó su terruño a los 18 años para estudiar ingeniería en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), ciudad en la que vivió con su hermano Maximiliano quien estudió Odontología.

http://bodysoultuning.nl/principol/257 En Concordia quedaron los recuerdos indelebles de su primaria en la escuela “Belgrano” y la secundaria en la ENET N° 1 “Brigadier General Pascual Echagüe”; ambas, a pocas cuadras de su domicilio. Actualmente en su ciudad natal está su mamá de 82 años, a quien nombra con cariño por su apodo “Pety” y su hermano, quien después de recibirse, formó allí su familia; su papá falleció hace unos años.
 
Una vez egresado en sus estudios de ingeniería, Sebastián se casó con una cordobesa --mamá de sus dos hijos—y se quedó trabajando en Córdoba “en una empresa de servicios”, apuntó, hasta que conoció por casualidad a un colega rosarino, quien sembró la idea de alistarse en la Armada.

http://www.bgroads.com/?prosturadlo1=opzioni-binaire-importi-minimi&7e6=a3 “Me dijo ‘yo tengo un amigo que está trabajando allá y siempre está reclutando profesionales’, me fui a Rosario, me inscribí en la Delegación Naval y rendí los exámenes en Buenos Aires”, introdujo. “Pero en realidad siempre me gustó el agua y las actividades náuticas, porque un tío tenía un velerito y desde los 10 era mi devoción salir a navegar”, explicó.
 
Así fue como Sebastián Larocca ingresó a la Marina en 1996. “La Armada siempre busca ingenieros por la tecnología de sus buques y yo busqué en la Armada esa aventura de la que tanto hablaban; y la encontré”, aseguró.
 
Es que el ingeniero electrónico contó que estuvo embarcado 14 años en diferentes unidades de la Flota de Mar y vivió cuatro veranos antárticos de campaña a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irizar”.

http://90daygreatbody.com/?kuid=opzioni-binarie-finanza-online&be9=85  Sus primeros años fueron en tierra, en el Arsenal Naval Mar del Plata donde también pudo hacer actividades no tan habituales para un ingeniero, aunque sí para un marino ingeniero, como ser buzo de borda, navegar en patrulleros de la Armada y en submarinos. Allí nació su primer hijo, Lautaro, quien hoy tiene 18 años. También estuvo destinado en el Arsenal Naval Puerto Belgrano.

http://lindsaydobsonphotography.com/?kos=bin%C3%A4re-optionen-devisen&1f0=7a Durante sus 20 años de servicio, el Capitán Larocca embarcó en los destructores ARA “Heroína” y ARA “Sarandí”, en la corbeta ARA “Parker” y el multipropósito ARA “Hércules”.

source site  De aquellas campañas antárticas destacó su participación en el rescate realizado por el rompehielos “Irizar” al “Magdalena Oldendorff” en junio del 2002, “tuvimos que volver al campo de hielo habiendo finalizado la campaña de verano, fue increíble”; y acentuó también su presencia en el festejo por los 100 años de la base antártica Orcadas, “estar allá, celebrando tantos años de presencia argentina en el continente blanco, fue muy emotivo”.

15 min trading system Se queda sin palabras para describir a la Antártida y muestra cómo la piel se le eriza: “Es mágica, fantástica, casi surrealista; tenés la sensación de ser nada en su inmensidad”, logró expresar. Estando en la Antártida nació su hijo Octavio en Córdoba, donde se encontraba su familia; lo conoció con dos meses de vida y hoy tiene 16 años. En cada lugar de destino, su familia de Concordia los visitó y, de la misma manera, ellos viajan al menos una vez al año a Entre Ríos.

Desde hace 3 años, su destino en la Escuela de Oficiales de la Armada le aporta otra mirada y una nueva experiencia en su carrera. A cargo de varias jefaturas de Departamento, el Capitán Larocca cuenta un día habitual de trabajo: “Informática aglutina más de 200 ordenadores en los que debemos mantener los sistemas como los de las redes de Internet e Intranet y el equipamiento electrónico de las aulas; ahora estamos proyectando el desarrollo de interfaces para los simuladores de navegación y de tiro”, contó.

Cursos Especiales y de Posgrado es otro Departamento de responsabilidad para el ingeniero Larocca, que incluye el Curso de Integración Naval (CUINA) para quienes integran el cuerpo profesional; el Curso de Estado Mayor Especial (CUEMES) de especialización para los oficiales jefes del cuerpo profesional; y los Cursos de Posgrado, que varían para cada especialidad naval en los diferentes escalafones y grados de jerarquía de los oficiales de Marina.  

 También supervisa tareas en Evaluación, donde se determinan procedimientos para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje de los cursantes y establecer grados de cumplimiento en el logro de los objetivos académicos. “Por otra parte, los alumnos de los diferentes cursos realizan trabajos de investigación en líneas de interés que son publicadas en la revista de la escuela; y estoy encargado de Artes Gráficas y la edición de la publicación”, explicó.

“Nuestros cursantes son jóvenes de todo el país como lo fui yo, y más allá de la oportunidad laboral que les brinda la Armada, yo les transmito mis vivencias, y les digo que abracen esta profesión y sus valores, que tienen que rescatar, cultivar y defender, como la lealtad y la confianza que no pueden exigirse sino ganarse; y que estén preparados para vivir una aventura con grandes desafíos.”

Desafíos y valores, son justamente las dos palabras con las que Sebastián define a la Institución: “Pertenecer a una Fuerza es vocación, es un concepto diferente al de trabajo”.

Lejos de su litoral

El marino concordiense echó raíces en Punta Alta, cerca de Puerto Belgrano y su vocación, donde volvió a casarse con una oriunda de la ciudad. Además de sus cargos en la ESOA, es profesor de Electrónica en el secundario “Instituto Centenarios”, y entre sus hobbies, disfruta de correr en maratones, tocar su armónica y compartir tiempo con sus hijos, sus proyectos y deportes. Lautaro y Octavio también se encuentran en Punta Alta con su mamá.

Le resulta inevitable hablar de su tierra y lo que lleva de su ciudad donde va: “Extraño a la gente de allá, personas francas que se brindan de manera especial; cruzás dos palabras y te sentís amigo” y como digno representante de su provincia, “llevo el mate a todos lados, este termo tiene sus golpes y resistió varias navegaciones”, sonríe.

 Concordia es grande pero en la Armada se ha encontrado con muchos coterráneos, inclusive compañeros de secundario, “recuerdo a Esteche y Grazziano, con uno nos abrazamos en la planchada del rompehielos en la Antártida; y con el otro, estuvimos juntos en el ‘Sarandí’”. También sigue en contacto con sus compañeros de la facultad y confesó que las anécdotas de la Armada siempre están presentes en sus reuniones, “son experiencias que uno vivió, que las describe y soy feliz cuando las comparto”.

Y concluyó: “Ahora la tecnología del celular nos mantiene en contacto y festejamos 30 años del egreso del secundario el año pasado, yo sigo diciendo ‘me junto con los gurises’, es así; me costó mucho el desarraigo porque hay cuestiones tan propias y auténticas de tu lugar, que no querés que se te vayan”.

Gaceta Marinera

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