Por Héctor Raúl Di Carli (el Bomba)
Resulta que en los últimos tiempos estamos asistiendo a una exacerbación en cuanto a la relación de Argentina y la región con China. Dicha tensión tiene un solo origen, el gobierno de EEUU, que en ningún momento consideró cómo es el pensar de los asiáticos, que de hecho lo hacen con paciencia y por lo menos a cincuenta años.
Todo se remonta a la década de 1980, cuando se desindustrializan, más precisamente con asiento en China y luego en Vietnam, Malasia, Indonesia, Singapur.
Se están cumpliendo esos cincuenta años y el déficit comercial y fiscal se hace evidente en el país del norte, no producen e importan, sobre todo de China, a partir de empresas norteamericanas que tributan parte en China y la mayoría en Paraísos Fiscales.
Pierden poder en las transacciones a nivel mundial con el dólar como moneda de pago con un declive que hoy lo deposita en tan solo el 62% del total, con fuerte presión de los BRICS en comercializar en monedas locales.
No soportan que haya sido el Partido Comunista quien haya liderado la mayor transformación económica y social que se dio en el mundo contemporáneo y además fuera la clave a la hora de sobrevivir por la crisis de 2008, engendrada en el corazón mismo del capitalismo (EEUU).
Lo hicieron a partir de obtener deflación de precios, de demandar innumerables cantidades de materias primas para sus industrias, liderar un mercado de consumos y acumular reservas internacionales por 4 billones de dólares a partir de financiar los déficits de los norteamericanos y de los europeos.
Simple, prefirieron apostar a la producción y su gente, mientras que el resto apostó a los bancos y la salvación financiera en contra de la población.
La potencia militar que EEUU dijo ser en un momento ya no lo es en la magnitud que se creía y comenzó un repliegue desde los territorios en donde se creía que eran de su total dominio.
Se repliega en Alemania y retira tropas, lo mismo en Irak, en Siria y en Corea del Sur, pero sigue manejando los mares, el comercio y es por esta causa que no quiere perder el estrecho de Ormuz, el Estrecho de Malaca frente a Singapur, el Estrecho de Bab-el-Mandeb en Yemen y que controlan los hutíes, Estrecho de Gibraltar e Islas Malvinas apoyando a los ingleses, el Estrecho de Magallanes (Chile) con salida al Mar Argentino y puerta de entrada a la Antártida.
El cerramiento de Ormuz es una clara acción de poner límites al poder bélico de EEUU, el cual se va debilitando y así lo demuestra, el fracaso de la presión sobre Irán, el fracaso de leer bien el tema Ucrania, la incapacidad de eliminar a Hamas, la incapacidad de manejar la OTAN, la incapacidad de manejar a su socio Israel.
EEUU siempre supo que tenían que tener un control total del continente occidental, control sobre los Recursos Humanos para poder expandirse sobre los Recursos Naturales.
Trump en un intento desesperado refuerza a su antojo la Doctrina Monroe, declarando a China como “competidor no hemisférico”, sobre todo en aquellos países de Latinoamérica con petróleo, gas, litio, cobre, tierras raras y agua dulce (Antártida y Acuífero del Paraná), entre otros.
China es un país que basa su expansión en un trato exclusivamente comercial donde de ninguna manera intenta colonizar, ni obtener tierras fuera de la que tiene como territorio propio, no impone religión, no invaden, no bombardean, no imponen formas de relación, no impone nombres en la dirección de países, no persiguen políticos locales.
El desarrollo se basa en las “oportunidades” que trae consigo y en el “empoderamiento” que crea a partir de la construcción de ferrocarriles, carreteras, puertos, centrales eléctricas, expansión de mercados y uso de tecnología digital.
Por medio de La Franja y La Ruta a partir del 16 de mayo de 2017 donde el presidente XI Jinping declara que se pone en acción una nueva versión de La Ruta de la Seda, se establece una nueva Estrategia Geopolítica para realizar comercio mundial.
El logro es que de los 193 países del mundo hoy hay 150 con lazos comerciales (78%) basándose en mecanismos que sostienen la paz, la prosperidad, la innovación, la integración económica, el desarrollo interconectado y la innovación de la mano de la Inteligencia Artificial, la nanotecnología y la computación cuántica.
Como corolario de lo expresado es que EEUU siguen desviando la atención de su fracaso militar extracontinental y el fracaso de su economía, replegándose sobre su “Patio Trasero” y actuando sobre lo que representa China y su inserción en la región a partir de ser el 1er socio comercial de Chile, Brasil y Panamá y el 2do socio comercial de México, Colombia y Ecuador.
Lo que tenemos que entender los latinoamericanos en general y sobre todo los argentinos en particular es si China es un conquistador o un socio estratégico.
Héctor Raúl Di Carli (el Bomba)
Perteneciente al Grupo Belgrano
Perteneciente a la Unidad Básica Cipolletti CPNP, integrante de Unidad Cipoleña
