Homenaje a la tripulación del Neptune 2-P-103 en la Base Aeronaval Comandante Espora

Estuvieron presentes en la ceremonia familiares de los tripulantes de la aeronave siniestrada en 1976 en la Antártida.

Frente a la torre vieja de la Base Aeronaval Comandante Espora, se llevó a cabo un nuevo homenaje a la tripulación del Neptune 2-P-103, aeronave que se accidentó el 15 de septiembre de 1976 sobre la Isla Livingston, en la Antártida Argentina.

La ceremonia fue presidida por el Comandante de la Aviación Naval, Contraalmirante Román Enrique Olivero, quien ingresó acompañado por el Comandante de la Fuerza Aeronaval N°2, Capitán de Navío Luis Matías Arbini. Asistieron familiares de los 11 tripulantes fallecidos, autoridades militares, personal de la zona y Veteranos de la Guerra de Malvinas.

Tras el saludo a las autoridades, el Comandante de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración (EA6E), Capitán de Fragata Darío Proni Maiolini, pronunció palabras alusivas en las que repasó la historia de aquel trágico suceso del que hoy se cumplen 50 años.

“A bordo del 2-P-103 iban once hombres. Once hombres que aquel día partieron a cumplir con su deber y nunca regresaron. La Antártida, inmensa, inhóspita y muchas veces implacable, guardó durante décadas los restos de aquellos hombres y de la aeronave”, expresó el Capitán Proni Maiolini.

Pasaron 48 largos años hasta que científicos búlgaros encontraron los restos de la aeronave en proximidades de Punta Barnard. “De alguna manera, la Antártida nos permitió volver a encontrarlos. Sin embargo, para los hombres y mujeres de esta Escuadrilla, ellos nunca estuvieron realmente ausentes”, destacó.

Dirigiéndose a las familias, el Comandante de la EA6E afirmó que aquellos hombres no han sido olvidados y aseguró: “Mientras exista un aviador naval que conozca su historia, mientras haya una tripulación que se prepare para cumplir una misión, mientras haya un integrante de esta Escuadrilla que se detenga frente a nuestro cenotafio, ellos seguirán volando con nosotros”.

Concluidas las palabras, el presbítero Rubén Mario Vidal realizó una invocación religiosa. Luego, el Contraalmirante Olivero, junto al Presidente del Instituto Aeronaval, Capitán de Navío VGM (RE) Juan José Membrana, llevaron a cabo el descubrimiento de una placa conmemorativa.

A continuación, los familiares realizaron una ofrenda floral que fue sucedida por un toque de silencio ejecutado por la Banda de Música de la Base Naval Puerto Belgrano. La ceremonia concluyó con la entonación de las estrofas de la Marcha de la Armada.

El accidente del Neptune 2-P-103

En septiembre de 1976, la aeronave de la EA6E despegó desde la Base Aeronaval Río Grande para cumplir una misión de reconocimiento glaciológico en el Pasaje de Drake y las islas Shetland del Sur. Tenía como objetivo obtener información sobre las condiciones de los hielos antárticos, como parte de las tareas vinculadas con la planificación de la Campaña Antártica.

A bordo viajaban 11 personas: el Capitán de Corbeta Arnaldo Mario Mutto; los Tenientes de Navío Miguel Ángel Berraz y Romualdo Carlos Migliardo; el Teniente de Corbeta Claudio María Cabut; los Suboficiales Segundos Nelson Darío Villagra, Juan Aurelio Noto y Remberto Eberto Brizuela; los Cabos Principales Carlos Omar Campastri y Jesús Oscar Arroyo; el Cabo Primero Benjamín Pablo Scesa; y el corresponsal, Rodolfo Rivarola.

Durante el vuelo se perdió el contacto con la aeronave, iniciándose una búsqueda que permitió localizar sus restos sobre una de las laderas del Monte Barnard, en la isla Livingston. Las condiciones extremas de la Antártida impidieron durante décadas recuperar la aeronave y a sus tripulantes.

En distintos momentos se realizaron operaciones para intentar llegar hasta el lugar del accidente. Una de las más recordadas fue con un helicóptero Bell 212 del Ejército Argentino que sufrió un accidente en la misma zona, provocando también la muerte de sus tres tripulantes. La magnitud de aquella tragedia obligó a interrumpir las tareas de recuperación.

El paso del tiempo no borró la búsqueda. En enero de 2024, casi medio siglo después del accidente, científicos búlgaros encontraron restos del Neptune en proximidades de Punta Barnard. Las piezas fueron trasladadas a la Argentina y analizadas por el Arsenal Aeronaval Comandante Espora, donde confirmaron que pertenecían al 2-P-103.

Así, 48 años después de aquel vuelo de 1976, parte de la historia de aquellos once hombres volvió a salir a la luz. Hoy, cincuenta años después del accidente, la Escuadrilla Aeronaval de Exploración los recuerda como camaradas que ofrendaron sus vidas en cumplimiento de una misión y como parte inseparable de la identidad de la Aviación Naval.

Fuente: Gaceta Marinera