Los jubilados regionales siguen reclamando la bonificación del 40% por zona austral.
«En el sur de la provincia de Bahía Blanca, en los campos de Villarino y en las costas frías de Coronel Rosales, miles de jubilados nacionales viven una realidad silenciosa, pero profundamente injusta.
Son hombres y mujeres que trabajaron toda su vida. Docentes, trabajadores civiles, empleados del Estado, personal de talleres, enfermeras, administrativos. Personas que construyeron el país con esfuerzo y que hoy sobreviven contando monedas.
El viento es el mismo que sopla en Carmen de Patagones.
El frío es el mismo que castiga en la provincia de La Pampa.
El costo de vida es el mismo.
Pero el derecho no.
Mientras los jubilados nacionales de Carmen de Patagones y La Pampa cobran la bonificación por zona austral del 40% contemplada en la Ley 19.485, los de Bahía Blanca, Villarino y Coronel Rosales quedan afuera. No porque el clima sea distinto. No porque la realidad económica sea mejor. Simplemente porque una línea en un texto legal los dejó del otro lado del mapa.
Y esa línea duele.
Duele cuando llega la factura del gas en invierno.
Duele cuando el medicamento aumenta.
Duele cuando un jubilado tiene que elegir entre calefaccionarse o comer mejor.
Muchos de ellos trabajaron en las mismas condiciones que quienes hoy sí reciben el adicional. Compartieron región, compartieron historia, compartieron sacrificios. Pero al momento de cobrar, la igualdad desaparece.
La ley 19.485/72 reconoce que vivir y trabajar en determinadas zonas del sur implica mayores costos y condiciones adversas. Esa fue su razón de ser. Sin embargo, hoy genera una desigualdad territorial que castiga a quienes quedaron apenas unos kilómetros más al norte.
No es un privilegio lo que se reclama.
Es equidad.
Es coherencia.
Es justicia.
La solución es clara y concreta: la presentación de un proyecto de ley que incorpore formalmente a Bahía Blanca, Villarino y Coronel Rosales dentro del alcance de la Ley 19.485/72, para que sus jubilados nacionales perciban el 40% de bonificación por zona austral, tal como ya ocurre en Carmen de Patagones y La Pampa.
Porque el frío no distingue partidos.
El viento no respeta límites administrativos.
Y la dignidad tampoco debería hacerlo.
Una sociedad que olvida a sus jubilados se olvida de sí misma.
Y cuando la ley genera desigualdad donde debería haber reparación, es el momento de cambiarla.
La pregunta no es si corresponde.
La pregunta es cuánto más se va a esperar para hacer justicia.»
