La ARA y el operativo con la Marina de EEUU

Tres días de operaciones dejaron como balance la interacción en el Mar Argentino con la Marina de Estados Unidos, pero también el intercambio profesional y la presencia de las máximas autoridades de nuestro país a bordo.

El ejercicio de oportunidad Passex se desarrolló con motivo de la circunnavegación del portaaviones USS “Nimitz” junto con el destructor USS “Gidley” y el buque logístico USS “Patuxent”, en el marco del despliegue denominado Southern Seas 2026, y constituyó una oportunidad invalorable para incrementar la interoperabilidad entre las unidades de la Armada Argentina y la Marina de los Estados Unidos.

El Contraalmirante Cassidy Norman, Comandante del Grupo de Portaaviones N° 11, repasó las vivencias acaecidas en los últimos tres días, antes de despedir finalmente a los dos helicópteros H3 de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros de la Armada Argentina que, luego de operar desde la cubierta del “Nimitz”, regresaron a su apostadero habitual en la Base Aeronaval Comandante Espora.

Como hecho a destacar en este ejercicio internacional, figura la visita al portaaviones del Presidente de la Nación, doctor Javier Milei, acompañado de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Almirante Marcelo Dalle Nogare, y el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay.

Por espacio de más de 4 horas, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Argentinas presenció, no solo la majestuosidad de la unidad que recuerda al almirante de cinco estrellas responsable de la victoria marítima más trascendental de la Segunda Guerra Mundial, sino también la participación de los seis buques de la Armada Argentina. Ellos no estuvieron solos; los dos helicópteros de la Escuadrilla y el desempeño de los oficiales y suboficiales que embarcados durante mas de 50 días a bordo, permitieron la planificación y ejecución de actividades operativas en el Atlántico Sur, desde las aguas australes -luego del tránsito por el Estrecho de Magallanes- hasta el lateral del límite exterior del Río de la Plata.

El Capitán de Navío Joseph Furco, Comandante del “Nimitz”, fue gráfico en su explicación: 100.000 toneladas de asociación. Al darle la bienvenida al presidente y a toda la delegación recordó la relación entre ambas armadas desde la crisis de los misiles en Cuba hasta la guerra en Medio Oriente, haciendo alusión a la participación de los destructores “Espora” y “Rosales” en el bloqueo acaecido al país caribeño en 1962 y a la participación del destructor ARA “Almirante Brown”, las corbetas ARA “Espora” y “Spiro” y el transporte ARA “Bahia San Blas” en las operaciones Tormenta y Escudo del desierto en 1990 y 1991.

El recorrido continuó en la central de manejo de la cubierta de vuelo donde, luego de una breve explicación y provisión de elementos de seguridad, las autoridades fueron invitadas a la cubierta de vuelo. Y ahí comenzó todo.

Por un lado, las denominadas “visitas distinguidas” miraban con asombro la perfección en los procedimientos, la majestuosidad de las aeronaves F-18 lanzadas una tras otra al aire con intervalos apenas superiores al minuto, los despegues desde catapultas paralelas en una cubierta de vuelo de poco menos de 130 metros y una demostración que incluyó lanzamiento de bombas, reabastecimiento de combustible en vuelo y hasta un pasaje supersónico.

La demostración llegó a su punto cúlmine con el pasaje en formación cerrada de los 10 aviones supersónicos intervinientes y el despliegue de la bandera desde uno de los helicópteros MH-60 para luego iniciar los aterrizajes en una secuencia continua de enganches a escasos metros de los espectadores.

Una vez aterrizadas todas las aeronaves, mediante el empleo del elevador, los visitantes descendieron al nivel del hangar justo debajo de la cubierta de vuelo para recorrer las facilidades logísticas y de reparaciones allí existentes y terminar subiendo las escalas de las 9 cubiertas que distan hasta el puente de comando desde donde se lleva la navegación de esta fortaleza de 330 metros de eslora.

El reencuentro en la cabina del capitán para el intercambio de recuerdos y las palabras de agradecimiento cerraron un evento plagado de simbolismo. La vigilancia y el control de los espacios marítimos constituyen una responsabilidad indelegable de la defensa y su importancia estratégica radica en la protección de los intereses vitales de la Nación en el mar.

Con la entrega del certificado que lo reconoce como miembro de la comunidad de aviadores que han “enganchado” alguna vez en portaaviones, el presidente y la comitiva regresó a la aeronave C-2 que apenas pasadas las 14.30 fue catapultada de regreso al continente.

Luego de escuchar las campanadas que rinden honores a la autoridad del presidente que deja el buque, y con el cansancio que genera un evento de exposición publica de esta naturaleza, el Contralmirante Norman compartió con su par del grupo de tareas argentino, el Comandante de la Flota de Mar, Contraalmirante Pablo German Basso una última reflexión.

Las Fuerzas Armadas, como verdadera herramienta de las relaciones exteriores de la Nación, permiten la integración e interoperabilidad de sus medios humanos y materiales. Sin duda, la interacción mantenida entre ambas armadas ha contribuido claramente a la consolidación de la confianza mutua.

Fuente: Gaceta Marinera