Proponen multar a padres que agredan a maestros

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b_300_260_16777215_00_images_noticias_0noticias_ESCUELAAULACHICOS.jpgLa Dirección General de Escuelas de Mendoza presentó un sorpresivo proyecto que busca sancionar a los padres que agredan física o verbalmente a los docentes, con multas o incluso arresto de hasta treinta días.

 

La directora de las escuelas mendocinas, María Inés Abrile de Vollmer, presentó a la Legislatura un proyecto que plantea modificar el Código de Faltas de la provincia, “con el fin de proteger los derechos y potenciar el rol del docente, como también poner límites a los padres que agredan física o verbalmente al personal docente, no docente y directivos”, indicó.

Según la propuesta presentada por la directora de escuelas, quien ofenda “en forma personal y directa con burlas, mofas, palabras, señas o actos a personal docente o no docente con desempeño en establecimientos educativos públicos o privados”, la pena podrá constar de “ hasta treinta días de arresto y la multa hasta $ 3.000”.

Además, el proyecto propone incorporar al Código la “omisión del deber de vigilancia activa de los padres” que establece obligaciones que deben cumplir los progenitores o tutores de los menores en relación a la escuela.

En ese marco, señaló que en caso “de manera reiterada e injustificada, omitieran cumplir los compromisos asumidos con los establecimientos educativos”, como el no cumplimiento de los horarios de ingreso a clases y retiro de los menores luego de finalizado el horario escolar, serán multados.

Las autoridades del establecimiento escolar “deberán dar intervención a los organismos públicos de protección de derechos que correspondan cuando los incumplimientos aludidos

pongan en peligro la integridad y seguridad psicofísica de los menores”, añadió el proyecto.

Vollmer explicó que su iniciativa “tiene por sentido ponerle una pauta de control a la situaciones de agresión en los docentes que se han vivido más frecuentemente en este último tiempo”.

El proyecto intenta recuperar la autoridad pedagógica y el prestigio profesional docente.

Fuente: Clarín