Uniendo a los batallones de Infantería de Marina

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b_300_260_16777215_00_images_noticias_2018_enero_NOTAGACETAUNIENDOBATALLONES.jpgCarlos Menéndez es Capitán de Fragata retirado y a modo de homenaje emprendió un viaje con su moto hasta cada uno de los batallones de Infantería de Marina del país.

Desde hace unos días, el Capitán de Fragata (RE) Carlos Menéndez se encuentra realizando la travesía de unir a los cuatro batallones de Infantería de Marina a bordo de su moto Jawa RVM 250.

“Comencé por el BIM3, en Zárate, de ahí vine directamente para Baterías al BIM2. Mi idea es seguir por Viedma hasta Las Grutas y hacer noche. Después continuar por Puerto Madryn, Trelew y Rawson. Descansar, seguir hasta Comodoro Rivadavia y continuar bajando hasta llegar al BIM5, en Río Grande, y al BIM4 de Ushuaia”, comenta entusiasmado a su paso por Puerto Belgrano.

Al momento de explicar el motivo que lo llevó a emprender el viaje, Carlos no lo duda: “El recuerdo que me trae cada uno de esos destinos es muy fuerte, desde hace tiempo tenía esta idea de unir a los cuatro batallones y hoy por fin la puedo concretar”.

En cada parada no sólo bajará a saludar a sus camaradas y amigos, sino que también dejará un mapa con el itinerario de su viaje a modo de recuerdo. “El mapa tiene el escudo de la Infantería de Marina por una cuestión de pertenencia, pero también el de la Asociación de Infantes de Marina, que me apoya en esta aventura”, cuenta.

También lleva a bordo una bandera argentina con el número 44 para recordar a los tripulantes del ARA “San Juan”. “Quise buscar la forma de incluirlos en este viaje, y la verdad que es muy alentador ver cómo la gente me para o saluda en las estaciones de servicio ni bien ve la banderita flameando”.

UNA VIDA DE AVENTURAS
Carlos “el gaucho” Menéndez nació en Villa Mercedes, San Luis. Criado en un ambiente marcado por el trabajo rural, al terminar la escuela secundaria optó por inscribirse en el Colegio Militar, pero sería la Marina quien acabaría ganando su corazón y definiendo su futuro.

Por consejo de unos amigos, decidió dejar atrás sus planes en el Ejército Argentino e inscribirse en el Escuela Complementaria de la Armada “Dn. Francisco de Gurruchaga”, de donde egresó como infante de Marina, especialidad que lo acompañaría hasta el día de su retiro hace más de 20 años.

En paralelo a su vocación marina fue cultivando una fuerte pasión por las motos que lo llevó a plantearse este desafío que hoy lo tiene como protagonista. “Con esto quiero incentivar a la aventura y dejar el mensaje de que hay cosas que se pueden hacer. El militar es un aventurero nato”, afirma. Y como parte también de una gran aventura, desde hace 14 años vive en su velero dentro del Yacht Club de Mar del Plata. Sobre eso, y entre risas, confiesa que le cuesta vivir más en tierra que embarcado.

Pese a estar en situación de retiro, “el gaucho” nunca dejó de vincularse con la institución que lo formó. Para él la Armada y la Infantería de Marina son todo, y así lo deja en claro cuando se le pregunta al respecto. “Si uno se involucra, la Armada se vuelve tu vida. Creo que no podría concebir una vida que no esté ligada a ella, y en parte esa identificación es la que me lleva a proponerme aventuras como éstas”.

Gaceta Marinera