La asistencia de los empleados del Senado se controlará a través de las huellas digitales

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b_300_260_16777215_00_images_noticias_2018_enero_NOTASENADOASISTENCIA.jpgLa vicepresidenta Gabriela Michetti confirmó que a partir de abril próximo los empleados del Senado tendrán que cumplir con una jornada laboral de siete horas y aseguró que tiene en evaluación la posibilidad de implementar un sistema de premios por presentismo para aquellos trabajadores que tengan asistencia perfecta.

De esta manera, Michetti ratificó su decisión de avanzar con el proceso de control biométrico de acceso a la Cámara alta, por el cual los empleados tienen que registrar su huella digital en unos lectores ubicados en los ingresos de las diferentes dependencias del Senado.

"La idea es que la plata de los contribuyentes se invierta bien. El Senado tiene cinco mil y pico de empleados y queremos saber qué tareas tienen asignadas y si las cumplen", afirmó la vicepresidenta en diálogo con LA NACION.

El sistema comenzó a aplicarse el 1º del actual, pero se encuentra en un período de prueba. Por el momento, solo se les pide a los empleados que registren con su huella el ingreso a sus lugares de trabajo.

"En esta primera etapa queremos ver si (los empleados) vienen. A partir del 1º de abril tendrán que marcar la entrada y la salida y cumplir con la jornada de siete horas", explicó.

Un sistema similar se implementó a fin del año pasado en Diputados y en su primer mes de aplicación dejó al descubierto que 200 personas nunca aparecieron por las dependencias de la Cámara a pesar de que figuraban en la nómina de empleados. Fueron dadas de baja. En el Senado, ese primer corte podría conocerse recién a principios de marzo.

Michetti aclaró que el control de acceso se aplicará al 80% de los empleados del Senado. Tendrán que cumplir con este proceso todo el personal de la planta permanente y aquellos transitorios y contratados que cumplan tareas en dependencias administrativas de la Cámara alta.

Solo quedará exceptuado del registro de la huella dactilar el personal político de los despachos de los senadores que se encuentren nombrados en condición de transitorios o contratados. "A ellos no les alcanzará el control porque es personal que va y viene con el senador y a veces tienen que cumplir tareas en sus provincias", justificó. Los permanentes que trabajan con un legislador, por lo tanto, también estarán alcanzados por el control de la jornada laboral.

La vicepresidenta también salió al cruce del hervidero de rumores que generó en el Senado la puesta en marcha del sistema. Así, calificó como "un disparate" que los empleados se vean obligados a compensar los minutos que les demande el tránsito entre los diferentes edificios de la Cámara, como el anexo y el palacio; o el tiempo necesario para salir a comer.

Tampoco tendrán que compensarse las horas de trabajo que los empleados deban cumplir fuera del Senado. "Si alguien hace un curso o tiene que concurrir a una actividad en otro lugar, como un ministerio, podrá ser autorizado por los jefes de cada área", afirmó Michetti. "Claro que la idea es que esa situación sea la excepción y no la regla", agregó.

La idea de Michetti es maximizar el rendimiento de una planta del Senado que, dijo, se encuentra entre las más altas del mundo. Como contrapartida, aseguró que la Cámara alta de Chile solo tiene 400 empleados para 55 legisladores. "Tenemos una de las proporciones de empleados por legislador más altas", afirmó. Como una forma de reconocer al empleado cumplidor, la vicepresidenta dijo que tiene en estudio la posibilidad de otorgar un premio por presentismo, el cual podría ponerse en práctica al estilo tradicional o mediante otro tipo de beneficios, como el acceso a becas de estudio. Por último, Michetti dijo que una vez consolidado este proceso la idea es avanzar con la profesionalización del personal con concursos para los cargos que no sean políticos.

Fuente: La Nación