Como parte de su plan de instrucción y aprovechando los vientos alisios, el Buque Escuela surca los mares a vela rumbo norte, en demanda de su próximo puerto.
Teniendo a favor los vientos alisios – constantes y moderados que soplan de este a oeste en las regiones tropicales-, la fragata ARA “Libertad” se dispuso a apagar ambos motores principales y desplegar las velas. Se posicionó, además, la hélice en “paso bandera”, con la finalidad de tener una menor resistencia al avance del buque y obtener una mejor condición para la navegación.
Es este periodo de navegación, dio inicio la práctica marinera tradicional de navegar a vela pura. La tecnología quedó a un lado y se privilegió encontrar el mejor punto de trabajo en las velas para obtener el mejor rendimiento de cada racha de viento.
Desde esa tarde, el buque comenzó a desplazarse exclusivamente gracias al viento de manera ininterrumpida y al trabajo en equipo del personal. Con una escora permanente de 10 grados a babor se vivenciaron pequeñas modificaciones en la rutina de a bordo.
A partir de allí, la fragata tuvo vientos alisios sostenidos del sector Este que facilitaron el despliegue de la totalidad de sus velas (15 cuadras, 5 foques, 6 stays y 1 cangreja), requiriendo coordinación y esfuerzo físico para mantener el aparejo en su punto ideal que permitiera obtener mayores velocidades.
En estos momentos de instrucción, cuando la fragata se encuentra corriendo la regata Boston Teapot, se observa el esfuerzo de cada team de guardia, el trabajo en equipo y el compromiso de toda la tripulación para obtener las mejores marcas.
Este adiestramiento permite que los Guardiamarinas en Comisión, futuros oficiales de la Armada Argentina, se familiaricen con el viejo arte de navegar a vela y conocer el mar.
Fuente: Gaceta Marinera
