¿Por qué la derecha odia a la clase trabajadora? Convengamos que hablar de derecha sin detenerme en explicar quiénes son, me haría caer en una afirmación sobre lo abstracto.
En la actualidad no se trata de tener un poder adquisitivo puntual, porque el recuerdo de aquel Duna en ruinas con el cartel SOMOS TODOS VICENTIN, nos recordó que el producto mejor elaborado del capitalismo es el pobre de derecha. Y vaya si los hay.
Lo encontramos en la mesa familiar afirmando que nadie le regaló nada y que tiene que trabajar gobierne quien gobierne. Y lo hace inflando el pecho. Bertold Bretcht lo define a la perfección en su analfabeto político.
Está en la escuela diciendo que no hace paro para no perjudicar a los chicos, pero se queja todo el tiempo del sueldo y cuando hay aumento lo cobra sin chistar. Es el mismo que entra al aula y cuando le hacen una pregunta difícil responde: «Preguntale al de historia».
Está en el banco cobrando sus dos pensiones de Malvinas, su jubilación de Ama de casa; pero afirma que los peronistas se robaron todo y regalaron planes.
Pero mi pobre de derecha preferido es el que repite el versito de setenta años de peronismo, se enoja con el impuesto a las.grandes fortunas y está todo el día mirando la cotización del dólar.. todo esto con un sueldo que apenas supera el millón de pesos.
Vamos a convenir que los terratenientes de maceta siempre estuvieron, de lo contrario nunca hubieran existido la Concordancia o la Unión Democrática.
Y finalmente la iglesia siempre hizo su parte para.que el pobre de derecha se odie y crea que la salida es portar la cruz más pesada.
Disculpen si me excedí en la introducción pero es importante saber cómo es el pobre de derecha que defiende los intereses de quienes lo someten una y otra vez.
Pero el odio es responsabilidad de Perón, porque cuando antes de 1946 le dio a la clase obrera vacaciones pagas y aguinaldo; los cabecitas como les decían las señoras de la Alta Suciedad; descubrieron las playas de Mar del Plata que eran exclusivas para la gente de «bien».
Y no le alcanzó entonces: determinó en 1949 que la universidad pública sea gratuita, y miles de hijos e hijas de obreros comenzaron a acceder a las casas de altos estudios y rodearon a los nenes bien de la derecha conservadora que tenían el privilegio de esa educación.
Pero le pareció poco y en 1947 y tras años de luchas, era una realidad el voto femenino que esperaba ser desde la sanción de la ley Sáenz Peña en 1912.
La libre sindicalización obrera, la nacionalización de los ferrocarriles regalados por la década infame, la sustitución del modelo agro exportador por uno agro industrial.
El IAPI con el consecuente control de granos, un límite que la Oligarquía terrateniente nunca aceptaría.
El estatuto del peón, algo inédito para la.clase obrera rural; mientras los patrones de mordían los labios viendo lo que nunca creerían que sucedería.
En días de marcha universitaria la gratuidad en 1949.trajo.consigo otros logros:
Los números dan cuenta del impacto de la medida: en 1950 la cantidad de estudiantes universitarios en el país apenas pasaba los 80 mil; en 1955 pasó a los 138 mil. Un aumento del 72 por ciento de la matrícula.
Es acertado pensar que para los trabajadores, la gratuidad de la universidad supuso un cambio político y aspiracional.
Y es que los obreros ascendieron socialmente, ocuparon lugares fundamentales del poder estatal y privado y tuvieron una renovada conciencia de su centralidad en la construcción de la Nación argentina.
Las dictaduras (otra vez la derecha argentina) intentaron destruir todo y lo hicieron con ganas. Ongania hizo su parte, pero no hay dudas que la de los setenta nos marcó a fuego.
En la UBA, por ejemplo, de los 40.825 estudiantes que iniciaron sus estudios en la institución en 1974 se redujeron a 13.312 en 1977. Lo mismo pasó en el resto del país.
Ya sin los milicos, en 1989 Carlos Saúl Menem como presidente determinó que las universidades argentinas volvieran a sufrir un retroceso, creando universidades privadas para élites adineradas, que eran subsidiadas por el Estado. Y de paso adivinen… desfinanció a las universidades públicas.
Menem es el único caso en la historia argentina de un presidente peronista facho. Es loco, pero así ocurrió.
La llegada de Néstor Kirchner y Cristina Fernández al poder fortaleció la educación universitaria con el incremento de fondos y la construcción de 18 casas de altos estudios en todo el país.
Después de todo lo que leíste ,¿todavía debo explicarte el origen del odio clasista de la derecha?
Quique Gómez Lepez
Periodista
Analista político
Profesor de Historia y Ciencias Sociales
