Se trata de afirmaciones cargadas de intencionalidad política que buscan instalar un relato falso para desviar la atención de las verdaderas responsabilidades. El movimiento obrero no gobierna, no define la política económica, no vota leyes, no contrae deuda externa ni ejecuta programas de ajuste. Esas decisiones corresponden a quienes ejercen el poder político.
Confundir derechos laborales con privilegios demuestra un profundo desconocimiento —o una clara desvalorización— de la historia del sindicalismo argentino. Los derechos que hoy se
pretenden relativizar fueron conquistados con décadas de lucha y con el sacrificio de trabajadores que dieron su vida por una Argentina más justa.
La crisis que golpea a millones de argentinos no es consecuencia de la acción sindical. Es el resultado de políticas económicas que han provocado caída del consumo, recesión, pérdida de poder adquisitivo y deterioro del entramado productivo nacional. Intentar responsabilizar a la CGT constituye una maniobra que busca construir un enemigo para justificar decisiones que afectan directamente al pueblo trabajador.
La CGT ha presentado propuestas concretas orientadas al desarrollo productivo, la defensa del empleo y la recuperación del salario. Sin embargo, el diálogo ha sido reemplazado por medidas unilaterales que profundizan el ajuste. Las medidas de fuerza y el paro general son herramientas legítimas frente a la falta de respuestas y al avance de políticas que lesionan derechos fundamentales.
Advertimos que estigmatizar al sindicalismo no resolverá los problemas estructurales de la Argentina. Por el contrario, debilitar a las organizaciones de los trabajadores solo profundiza la
desigualdad y la exclusión social.
La CGT Regional Punta Alta reafirma su compromiso inclaudicable con la defensa del salario, el empleo, la producción nacional y la dignidad del trabajo. No aceptaremos que se nos utilice como chivo expiatorio de políticas que no hemos decidido ni ejecutado.
