Son los vehículos que fueron secuestrados por el Municipio y que llevan años arrumbados en distintos espacios oficiales los que comenzarán a ser compactados y vendidos como «chatarra».
Esta medida es el resultado de un trabajo articulado entre las áreas de Legal y Técnica, Tránsito y el Juzgado de Faltas local.
El objetivo central de esta iniciativa es recuperar espacios, mejorar el orden urbano y revertir una imagen de desidia que ha afectado a la ciudad durante años.
Asimismo, el jefe comunal destacó el impacto social de esta acción, al confirmar que parte de lo recaudado será destinado al Centro Barrial «Nudo a Nudo». «Seguimos poniendo en orden cada rincón de Coronel Rosales», concluyó el intendente al referirse a esta gestión que busca transformar el abandono en una oportunidad para la comunidad.
