CONICET y la UBA desarrollan un método con celulares para medir fosfato y mejorar diagnósticos y cultivos

Investigadores argentinos crearon un sistema portátil que utiliza teléfonos celulares para medir fosfato en muestras humanas, suelos y agua. Es más económico, sensible y práctico que los métodos tradicionales y podría facilitar diagnósticos médicos, mejorar la producción agrícola y fortalecer el control ambiental.

Investigadores del CONICET y la Universidad de Buenos Aires desarrollaron un innovador método basado en teléfonos celulares que permite medir de forma rápida y precisa el fosfato (PO4³?), un compuesto químico esencial para la salud humana, la agricultura y el ambiente.

El avance, publicado en la revista científica Talanta, propone una alternativa accesible frente a los métodos convencionales, que suelen requerir equipamiento costoso y personal altamente especializado. El sistema ya está siendo evaluado para su patentamiento y transferencia al mercado.

Un desarrollo con impacto en salud y producción

El fosfato es fundamental para múltiples funciones biológicas. En medicina, su medición resulta clave para detectar enfermedades poco frecuentes como el raquitismo hipofosfatémico autosómico y la hipofosfatemia ligada al cromosoma X, incluidas en el Registro Nacional de Enfermedades Poco Frecuentes. Debido a su baja incidencia, estos cuadros suelen escapar a los controles clínicos habituales, por lo que contar con herramientas más simples y económicas podría mejorar la detección temprana.

En el ámbito agropecuario, la medición del fosfato es estratégica. En Argentina, aproximadamente el 60% de las tierras cultivadas se encuentra por debajo del rango crítico de este nutriente, lo que impacta directamente en el rendimiento de los cultivos. Un sistema portátil y de bajo costo permitiría realizar monitoreos más frecuentes y tomar decisiones de fertilización con mayor precisión.

Cómo funciona el sistema con celulares

El procedimiento es sencillo. Una vez que se agrega un reactivo específico a la muestra, se desarrolla un color verde —gracias al uso de verde de malaquita— cuya intensidad es proporcional a la cantidad de fosfato presente. El color aparece en unos 30 minutos y permanece estable durante varias horas.

La innovación radica en que la cámara del teléfono celular capta esa intensidad mediante sus sensores CMOS y la transforma en datos digitales. A partir de esos valores se calcula una “absorbancia digital”, equivalente a la utilizada en la espectrofotometría clásica de laboratorio, pero sin necesidad de equipos complejos.

Además, el equipo logró formular un reactivo más estable que los tradicionales. Mediante el uso del copolímero Pluronic® F-68, consiguieron conservarlo durante más de un año a temperatura ambiente sin pérdida significativa de sensibilidad. Según los investigadores, la nueva formulación es hasta 30 veces más sensible que el método clásico de Fiske–Subbarow.

Aplicaciones en agua, ambiente e investigación básica

El método también puede utilizarse para evaluar la calidad del agua. El exceso de fosfato en ríos y lagunas —producto del uso de fertilizantes o de efluentes domiciliarios e industriales— es uno de los principales factores de contaminación y eutrofización.

En investigación básica, la herramienta permite medir el fosfato liberado por enzimas que actúan sobre moléculas como el ATP, fundamental en los procesos de obtención de energía celular.

Los científicos destacan que la posibilidad de realizar mediciones in situ con un teléfono celular abre la puerta a esquemas de monitoreo más descentralizados, que podrían involucrar no solo a laboratorios especializados, sino también a municipios, cooperativas agropecuarias, organismos de control ambiental e incluso iniciativas de ciencia ciudadana.

Hacia la comercialización

El desarrollo fue liderado por Luis González Flecha, investigador del CONICET en el Instituto de Química y Fisicoquímica Biológicas “Prof. Alejandro C. Paladini” (IQUIFIB), y contó con la participación de Álvaro Recoulat Angelini y Gabriela Elena Gómez.

El equipo ya completó el diseño de un kit para la determinación de fosfato y trabaja junto a las áreas de transferencia tecnológica del CONICET y la UBA para avanzar en acuerdos con pymes argentinas interesadas en su comercialización y evaluar el patentamiento del producto.

Con el avance sostenido de la tecnología móvil y la reducción de costos en sensores ópticos, los especialistas anticipan que los teléfonos celulares podrían transformar la instrumentación analítica en los próximos años, ampliando el acceso a herramientas científicas de alta precisión en salud, producción y ambiente.

Fuente: InfoCielo