Día de la Pachamama, caña con ruda

Este sábado se conmemora el 1° de agosto con ceremonias . Origen guaraní de la bebida, cómo macerarla, cuántos sorbos tomar y qué dice la ciencia sobre sus riesgos

Cada 1° de agosto, buena parte de Latinoamérica (y en particular el norte y centro de nuestro país) se detiene para agasajar a la Pachamama, la Madre Tierra de la cosmovisión andina. La palabra combina “pacha” (mundo, universo) y “mama” (madre), y la fecha inaugura un mes entero de “corpachadas“, ofrendas y agradecimientos por las cosechas del año.

Lo curioso, y no todos lo saben, es que el ritual más popular del 1° de agosto (la caña con ruda) no tiene origen andino sino guaraní. Nació en el litoral y se fue expandiendo hacia el resto del país hasta volverse indisociable de la fecha, al punto de que hoy se toma desde Jujuy hasta la Costa Atlántica.

El paso a paso para preparar la caña con ruda (y no arruinarla)

La receta tradicional no tiene secretos, pero sí tiempos que hay que respetar. Estos son los pasos:

Se consigue caña blanca paraguaya o, en su defecto, ginebra.
Se agregan hojas y ramitas de ruda macho, la variedad más usada para este fin.
Se deja macerar en una botella o frasco cerrado, lejos de la luz directa, durante al menos dos o tres semanas. Los más tradicionalistas arrancan a macerar en julio para tenerla lista justo el 1° de agosto.
Cuanto más tiempo de maceración, más intenso el sabor y, según la creencia popular, más “cargada” queda de propiedades protectoras.

Para quienes se acuerdan tarde, existe la versión exprés, con menos tiempo de reposo, aunque el sabor queda más flojo.

El consumo tiene su propio protocolo: se toma en ayunas, apenas se levanta uno, y la cantidad varía según la zona y la familia. Hay quienes hacen tres sorbos (uno por la salud, otro por el amor y otro por el trabajo o la abundancia), otros llegan a siete, y algunos (los más arriesgados) se mandan un vaso entero.
Lo que no te cuentan: la letra chica de la ruda

Acá viene la parte instructiva que pocas notas del 1° de agosto se animan a contar.

La ruda (Ruta graveolens) no es una hierba inofensiva: contiene alcaloides y aceites esenciales que en dosis altas pueden ser tóxicos. Especialistas vienen advirtiendo, edición tras edición de esta fecha, que el consumo excesivo puede generar irritación gastrointestinal, náuseas, vómitos y, en casos extremos, afectar hígado y riñones.

Además está formalmente desaconsejada en embarazadas, por sus efectos sobre las contracciones uterinas, en período de lactancia y en niños.

La buena noticia es que la tradición, bien practicada, no es sinónimo de excederse. Los tres sorbos rituales están lejos de las cantidades que generan esos cuadros. La clave, como con cualquier hierba, está en la moderación y en evitarla directamente si hay antecedentes de problemas renales o hepáticos, o si hay un embarazo en curso.

Fuente: Infocielo