Día del Conscripto Naval: el heroísmo y la abnegación de Anacleto Bernardi

Mediante esta fecha, a través de la figura del Conscripto Bernardi, la Armada rinde tributo a los miles de ciudadanos que cumplieron con el Servicio Militar Obligatorio.

Al cumplirse 50 años de la promulgación de la normativa que instituyó el Día del Conscripto Naval, la Armada Argentina rememora el legado de vocación, patriotismo y sacrificio de las generaciones de jóvenes que sirvieron a la Patria en las filas de la Institución.

El hito histórico que da fundamento a esta conmemoración tiene como protagonista al Conscripto Anacleto Bernardi, nacido el 13 de julio de 1906 en la localidad de San Gustavo, provincia de Entre Ríos. En enero de 1927, a los 21 años, Bernardi se incorporó a la Armada Argentina para cumplir con sus obligaciones cívicas. Gracias a su sobresaliente desempeño, conducta y contracción al trabajo, fue seleccionado para integrar la dotación de la fragata ARA “Presidente Sarmiento” durante su tradicional Viaje de Instrucción.

Sin embargo, un quebranto en su salud al contraer una afección pulmonar obligó a la Superioridad a disponer su regreso a la Patria por vía comercial mientras el buque escuela se encontraba amarrado en el puerto italiano de Génova. Embarcó así a bordo del transatlántico de pasajeros “Principessa Mafalda” junto al Cabo Principal de Mar Juan Santoro, quien estaba a cargo de su cuidado.

El trágico desenlace sobrevino el 25 de octubre de 1927. Mientras navegaba frente a las costas del estado de Bahía, Brasil (en la posición 16º 48´ latitud Sur y 30º 40´ longitud Oeste), la nave italiana sufrió una falla crítica en la estructura de sus ejes que derivó en una vía de agua incontenible, desencadenando un rápido e inevitable hundimiento.

En medio del pánico generalizado de las más de mil doscientas personas a bordo, el conscripto Bernardi y el cabo Santoro desoyeron la posibilidad de priorizar su propia salvación. Con absoluta hidalguía y disciplina marinera, ambos se presentaron ante el comandante del buque para ponerse a entera disposición en las tareas de auxilio.

Recorrieron los compartimentos interiores para guiar a los pasajeros hacia la cubierta principal y colaborar en el arriado de los botes de salvamento. En los instantes finales, en un acto de altruismo supremo, Bernardi cedió su propio chaleco salvavidas a un pasajero y se arrojó a las gélidas aguas del Atlántico Sur para rescatar a nado a náufragos en peligro, siendo finalmente arrastrado por el mar.

Tiempo después, en el viaje de retorno de la fragata ARA “Presidente Sarmiento”, el comandante de la unidad de superficie ordenó rendir honores militares en el área exacta del naufragio, perpetuando su memoria en la estela de la nave de la que formaba parte.

El arraigo en la memoria federal y los homenajes en su tierra natal

El sacrificio de Anacleto Bernardi trascendió las aguas oceánicas para arraigarse profundamente en el corazón de su provincia natal y de la comunidad marinera.

En su pueblo de origen, San Gustavo (departamento La Paz), así como en la comunidad urbana que lleva su nombre — estación Conscripto Bernardi—, la figura del joven marino es recordada permanentemente mediante actos conmemorativos, desfiles cívico-militares y placas recordatorias emplazadas por vecinos y agrupaciones locales. Su legado de valor cívico también se refleja en monumentos y cenotafios distribuidos en diferentes jurisdicciones navales del país, constituyendo un faro moral que simboliza el compromiso inquebrantable del ciudadano con la defensa y el servicio a la Nación.

A medio siglo de la instauración oficial de esta fecha, la Armada Argentina reafirma los valores de heroísmo, entrega y profunda camaradería marinera que encarnó el conscripto Anacleto Bernardi, valores que continúan guiando el accionar diario de todo el personal de la Fuerza.

Fuente: Gaceta Marinera