Uno de los datos más significativos es que solo el 12% de los niños presenta una dieta de alta calidad, mientras que el 61% se ubica en un nivel medio y el 26% en un nivel bajo. Además, se detectó que cerca del 90% de los menores tiene un consumo inadecuado de verduras, frutas y legumbres, lo que evidencia una carencia importante de alimentos protectores en la dieta cotidiana.
En este contexto, el calcio aparece como uno de los nutrientes más deficitarios. Según explicó Sergio Britos, director de Cepea, “uno de los hallazgos centrales es la alta prevalencia de ingesta insuficiente de calcio: afecta al 49% de los niños”. Este dato se vincula directamente con los patrones alimentarios detectados, caracterizados por una baja diversidad y escaso consumo de alimentos clave para el desarrollo.
A partir de este diagnóstico, el estudio evaluó el impacto de incorporar un alimento cotidiano como el yogur en la dieta diaria. Los resultados muestran que “el consumo de un yogur por día reduce de manera significativa la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio en la población infantil”, alcanzando en el mejor escenario una reducción del 40%. Además del aporte de calcio, el yogur contribuye a la salud intestinal gracias a sus probióticos y presenta una mayor biodisponibilidad del mineral.
Sin embargo, los especialistas advierten que esta medida no resuelve otras deficiencias, como la vitamina D, por lo que debe complementarse con estrategias más amplias. En esa línea, Sandra Blasi remarcó que “un patrón alimentario saludable está conformado por variedad de alimentos de todos los grupos”, destacando la importancia de una alimentación equilibrada.
Fuente: Noticias Argentinas
