Por Cristina Rubio
Hoy una mujer tocó el timbre de mi casa para ofrecerme jabón líquido.
Conversando con ella, me contó que trabajaba atendiendo a personas mayores enfermas, pero que IOSFA había dejado de pagar esas prestaciones.
Ya no podía continuar con su actividad habitual y estaba buscando otra manera de obtener ingresos.
No era una mujer joven. Y en su rostro pude percibir la tristeza y la incertidumbre de quien no sabe qué posibilidades laborales encontrará de aquí en adelante.
Esa situación me hizo pensar que la crisis de IOSFA en Coronel Rosales tiene consecuencias mucho más profundas de las que habitualmente se mencionan.
No se trata solamente del cierre de un policonsultorio, de trabajadores que reciben notificaciones de despido o de afiliados que encuentran dificultades para acceder a medicamentos y tratamientos.
También estamos hablando de personas que pierden sus ingresos y de una comunidad que no siempre tiene oportunidades laborales para ofrecerles.
¿Qué posibilidades reales tiene una persona de cierta edad de reinsertarse laboralmente en Punta Alta?
¿Qué sucede con los cuidadores domiciliarios, acompañantes terapéuticos, enfermeros y tantos prestadores que dependían de los servicios contratados por IOSFA?
¿Y qué consecuencias tendrá esta situación sobre nuestro comercio y nuestra economía local?
A ello se suma la preocupación por la capacidad de respuesta del Hospital Municipal Eva Perón, que ya enfrenta dificultades para sostener una demanda sanitaria creciente con recursos limitados.
La crisis de IOSFA no puede analizarse únicamente desde el funcionamiento de una obra social. Debemos considerar sus consecuencias sanitarias, laborales, económicas y sociales.
Y aquí los representantes políticos de «todas las Agrupaciones partidarias» tienen ante sí la responsabilidad de gestionar respuestas concretas, exigir la continuidad de las prestaciones y promover alternativas para quienes están perdiendo sus fuentes de trabajo.
Porque detrás de cada empleo perdido hay una historia personal. Y detrás de cada ingreso que desaparece, puede haber una familia que comienza a vivir con incertidumbre.
Hoy esa realidad llegó hasta la puerta de mi casa.
Y me hizo pensar en cuántas otras puertas estarán golpeando personas que, hasta hace poco, tenían un trabajo y hoy solamente buscan una oportunidad.
Coronel Rosales necesita que esta dimensión humana y económica de la crisis también forme parte del debate público. Y los responsables que se hagan cargo de semejantes injusticias!
