LA ESCUELA ESTÁ ABIERTA, PERO ¿ESTAMOS APRENDIENDO?

Por : Cristina Rubio

Los resultados de PISA vuelven a encender una alarma sobre la educación argentina.

Argentina no tiene una sola crisis educativa. Tiene una cadena de problemas que se potencian entre sí: chicos que llegan con enormes desigualdades, aprendizajes básicos no consolidados, menor exigencia en algunos ámbitos, docentes sobrecargados, aulas donde cuesta enseñar, infraestructura desigual, familias más alejadas de la escuela y políticas educativas que cambian antes de poder evaluarse.

Y ahí aparece la verdadera alarma de PISA 2025. No estamos discutiendo si nuestros chicos saben resolver una ecuación complicada. Estamos viendo que una enorme mayoría llega a los 15 años sin dominar suficientemente herramientas que necesitará para comprender el mundo, estudiar, trabajar y tomar decisiones como ciudadano.

Podemos discutir déficit, inflación, deuda, inversiones, Vaca Muerta, exportaciones o crecimiento del PBI. Pero ninguna economía puede sostener desarrollo verdadero si deteriora su capital humano.

La EDUCACIÓN no es un capítulo más de la política social. Es «la infraestructura productiva» de un país, aunque no tenga cemento.

Un puerto se construye en algunos años. Una ruta puede repararse. Una crisis económica puede revertirse. Incluso una deuda puede renegociarse. Pero formar una generación lleva veinte años. Y una generación que atravesó la escuela sin adquirir comprensión lectora, razonamiento matemático, pensamiento científico, capacidad de argumentar y autonomía intelectual no se recupera con un decreto ni con una partida presupuestaria. Hay Hay una pregunta que deberíamos hacernos y que casi nunca aparece en la discusión política:

¿Para qué queremos la escuela argentina?
Porque si la respuesta es solamente que el chico permanezca escolarizado, estamos midiendo presencia.
Si queremos que no repita, estamos midiendo promoción.
Si queremos que termine la secundaria, estamos midiendo egreso.
Pero falta la pregunta decisiva:

¿QUÉ SABE HACER ESE JOVEN CUANDO SALE?
¿Comprende un contrato? ¿Puede interpretar una factura? ¿Distingue información de propaganda? ¿Calcula un porcentaje? ¿Entiende un gráfico? ¿Puede escribir una idea y defenderla con argumentos? ¿Puede aprender una nueva tecnología? ¿Puede detectar que alguien lo está engañando con una estadística?

Otro tema relacionado: la inversión llega, pero el desarrollo pasa por al lado.

Se importa tecnología, se contrata personal de otros lugares, llegan proveedores externos y el territorio contempla cómo aumenta la actividad económica sin que necesariamente aumenten en la misma proporción las oportunidades de su población.

Ahí está la diferencia enorme entre crecimiento económico y desarrollo.Por eso el deterioro educativo no es solamente un problema de la escuela. Es un problema económico, productivo, social y democrático.
PISA no debería servirnos para señalar con el dedo.

Debería servirnos para encender una alarma.

Porque detrás de cada estadística hay un chico.

Y detrás de esos chicos está la Argentina que tendremos cuando nosotros ya no seamos quienes decidamos su destino.