El relevamiento advierte que el fenómeno se da en un contexto de deterioro del mercado laboral y de ingresos rezagados en algunos sectores. En total, unas 19,8 millones de personas mantienen créditos dentro del denominado “sistema financiero ampliado”, que incluye bancos, fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros.
La deuda total de las familias asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del Producto Interno Bruto. La mayor parte está concentrada en entidades bancarias, que reúnen el 82,4% del total. Las fintech representan el 10,1%, mientras que el resto de las entidades concentra el 7,5%.
La morosidad varía de acuerdo con el tipo de acreedor. Entre quienes tienen deudas con bancos, el 19,2% presenta irregularidades. En el caso de las fintech, el índice sube al 28,9%. La situación más crítica se observa entre las entidades no financieras, donde la mora alcanza al 96,4% de los deudores y afecta a 1,6 millones de personas.
También hay diferencias geográficas. La zona norte del país muestra los niveles más altos de incumplimiento, con San Juan al frente con un 36% de deudores morosos. En el extremo contrario aparece la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el 16,1%.
En la provincia de Buenos Aires, la morosidad promedio llega al 27,7%, aunque con marcadas diferencias internas: en el conurbano alcanza el 30,3%, mientras que en el interior baja al 23,1%.
El informe también vincula la capacidad de pago con el nivel de ingresos. Entre los monotributistas de la Categoría A, el 17,9% tiene mora tardía; en la Categoría K, el porcentaje se reduce al 8,5%.
Fuente: DIB
