Se trata de Galo Ochoa, condenado a 12 años de prisión y desde 2025 gozando de un beneficio de libertad condicional por «buena conducta». Por estas horas fue implicado en la denuncia de un menor puntaltense.
La Justicia investiga una grave denuncia por abuso sexual contra un adolescente de 17 años en Punta Alta, quien habría sido drogado, golpeado y sometido sexualmente por dos hombres en una vivienda de esa ciudad.
La denuncia fue presentada por los padres del menor, quien sufrió un profundo deterioro de su estado emocional después del episodio. Según la información a la que accedió La Brújula 24, las autoridades constataron lesiones compatibles con el relato de la víctima.
En su declaración, el adolescente aportó datos fundamentales para orientar la investigación. Identificó el domicilio al que habría sido llevado y señaló a dos presuntos participantes del ataque: a uno lo mencionó por su nombre y del otro brindó una descripción física, indicando que se trataba de un hombre calvo.
A partir de esos elementos, la Justicia ordenó un allanamiento en una vivienda de Punta Alta, ciudad cabecera del partido de Coronel Rosales. Durante el procedimiento, los efectivos policiales encontraron a dos hombres cuyas características coincidían con la información aportada por el adolescente. Uno de ellos correspondía a la identidad mencionada por la víctima, mientras que el otro presentaba los rasgos físicos que había descripto.
En el lugar también se secuestraron prendas de vestir, teléfonos celulares y otros elementos considerados de interés para la investigación, que serán sometidos a las pericias correspondientes.
Uno de los hombres identificados durante el allanamiento es Jorge Galo Ochoa, de 48 años, conocido por haber protagonizado un trágico hecho vial que conmocionó a Punta Alta.
Ochoa fue condenado en 2019 a 12 años de prisión por atropellar y matar a Matías Streitenberger mientras conducía alcoholizado. Sin embargo, desde julio de 2025 se encontraba en libertad, tras haber accedido a un beneficio penitenciario por buena conducta.
En la madrugada del Año Nuevo de 2018, Ochoa manejaba su Subaru Impreza a 122 kilómetros por hora, con 1,97 gramos de alcohol por litro de sangre, casi cuatro veces el límite permitido. Embistió a Streitemberger en la autovía Raúl Alfonsín, a la altura de calle Milún, y se dio a la fuga sin frenar ni pedir ayuda. Fue detenido más tarde por la policía, luego de que amigos de la víctima reconocieran el vehículo con el parabrisas destruido.
La condena había sido considerada ejemplar por la familia de Matías. “Los años nunca me van a alcanzar, pero al menos es un buen fallo para seguir adelante”, había dicho su mamá, Marcela Morini, en 2021.
Fuente: La Brújula 24
