Durante su intervención, Milei afirmó que “la nueva Argentina ha adoptado una posición clara en política exterior” y sostuvo que el país “defiende de forma inclaudicable el derecho a la vida, la libertad y la propiedad y sus instituciones derivadas, la igualdad ante la ley, la libertad de expresión y el libre comercio”. En ese sentido, remarcó que “la defensa de esos derechos no es negociable, es un prerequisito para la paz”.
El mandatario advirtió que no todos los actores internacionales respetan esas reglas y señaló que “hay quienes rechazan esos derechos, los pisotean y se benefician de que los demás los respeten”. Frente a ese escenario, consideró que “la buena voluntad no alcanza” y reclamó “instituciones con voluntad y capacidad de hacer valer las reglas”. Además, sostuvo que “la paz duradera no se construye sobre consensos que ceden en lo fundamental. Se construye sobre la determinación de defenderlo”.
Milei destacó que el Board of Peace surge como expresión del liderazgo de Donald Trump, a quien atribuyó haber mediado el acuerdo de paz en Gaza, posteriormente ratificado por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Según explicó, el nuevo organismo tiene como mandato ejecutar un plan de pacificación y reconstrucción, incluyendo la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización.
En ese marco, anunció la disposición argentina a colaborar en la etapa inicial del proceso. “Argentina está lista para contribuir. Ponemos a disposición la colaboración de nuestros cascos blancos. Nuestra trayectoria en operaciones de paz es un capital probado que ponemos al servicio de la Fuerza de Estabilización”, afirmó.
Finalmente, el Presidente sostuvo que cree “en una diplomacia que asume riesgos para alcanzar la paz” y en “el liderazgo que enfrenta desafíos complejos con determinación”. “El Consejo de la Paz ofrece un marco para avanzar en esa dirección. La Argentina lo respalda”, concluyó.
