Una suba consecutiva de doce meses, que se vio reflejado en aumentos de algunas de estas variables. Por un lado, los préstamos personales tuvieron un 9,9% de morosidad, con una suba de 6,5 p.p., mientras que las tarjetas de crédito marcaron un 7,7% de morosidad, con un aumento de 6 p.p.
Por otra parte, los créditos prendarios se ubicaron en 4,8% (subiendo 1,1 p.p.), mientras que los hipotecarios se mantuvieron estables alrededor del 1%.
En octubre, la tasa nominal anual promedio de los créditos personales fue del 83%. Aunque este número bajó después de las elecciones legislativas en la Argentina a 66,5%.
Respecto a los morosos en otros sectores, la morosidad del sector empresarial también creció: pasó del 0,7% al 1,9% en un año, impulsada principalmente por los préstamos prendarios.
Fuente: Crónica
