Durante 2025 se iniciaron 74 procesos penales por muertes de mujeres en contextos de violencia de género en la provincia de Buenos Aires, con un total de 78 víctimas fatales, entre ellas una mujer trans/travesti. Los datos surgen del Informe de Femicidios y Procesos Penales de Violencia Familiar y de Género elaborado por el Ministerio Público bonaerense y por delitos consignados en el Registro Penal de Violencia Familiar y de Género (REVIFAG) del Ministerio Público, que analiza la totalidad de causas penales iniciadas en el año en las que se investigaron muertes violentas de mujeres, independientemente de si recibieron la calificación jurídica de femicidio prevista en el artículo 80 inciso 11 del Código Penal.
Las cifras ubican a los femicidios como la principal causa de muerte violenta entre mujeres en la provincia: representaron el 60,5% del total de homicidios consumados con víctimas femeninas, con una tasa de 0,88 cada 100.000 mujeres. En perspectiva histórica, el número se inscribe en una tendencia sostenida y alarmante: entre 2015 y 2025, más de 1.000 mujeres fueron asesinadas en territorio bonaerense por razones de género, lo que equivale a un promedio de casi 92 víctimas por año durante once años consecutivos.
El informe revela que el 85,9% de los femicidios ocurrió dentro de una vivienda, lo que refuerza un patrón documentado en años anteriores: el espacio doméstico es el entorno de mayor riesgo para las mujeres. La fuerza física fue el medio más utilizado por los agresores (35,9%), seguida por armas de fuego (23,1%) y arma blanca. El mes de enero concentró la mayor cantidad de casos registrados durante el año.
Más del 90% de las víctimas conocía a su agresor. En el 64% de los casos existía un vínculo de pareja, ex pareja o noviazgo, lo que confirma que la violencia letal contra las mujeres se ejerce predominantemente en el marco de relaciones afectivas o familiares. En 13 casos, el agresor se suicidó inmediatamente después de cometer el crimen, una conducta que los especialistas identifican como parte del patrón de control extremo característico de la violencia de género.
En cuanto al perfil de las víctimas, el 55,1% tenía entre 18 y 40 años, lo que indica que las mujeres en edad adulta joven concentran el mayor riesgo. Sin embargo, uno de los datos más significativos del informe es la escasa tasa de denuncia previa: solo el 15,4% de las víctimas -12 mujeres- había realizado denuncias penales contra el agresor antes del femicidio. De esos casos, en 9 el vínculo era de pareja íntima y en 3, familiar, lo que pone en evidencia las barreras que enfrentan las mujeres para acceder al sistema judicial y la distancia entre la denuncia formal y la protección efectiva.
El impacto del femicidio se extiende más allá de las víctimas directas. Al menos 83 hijos e hijas quedaron huérfanos de madre como consecuencia de estos crímenes: 46 son menores de 18 años y 37 son mayores de edad. Esta dimensión del problema, frecuentemente invisibilizada en los registros oficiales, da cuenta de las consecuencias intergeneracionales de la violencia de género.
Respecto a los agresores, el 58% tenía entre 18 y 40 años al momento del hecho, un rango etario que coincide en gran medida con el de las víctimas y que refuerza el patrón de violencia dentro de vínculos contemporáneos.
Durante 2025 se iniciaron 146.046 procesos penales vinculados a esta problemática, lo que representa el 14,1% del total de causas penales del año, que ascendió a 1.035.350. El dato refleja la magnitud estructural del fenómeno y su impacto directo sobre los recursos del Ministerio Público.
Del total de víctimas registradas en esos procesos -147.902 personas-, el 73,9% fueron mujeres. En el 88% de las causas con víctimas femeninas, los imputados o sindicados eran hombres. Los delitos más frecuentes fueron amenazas (27,7%), lesiones (24,5%) y desobediencia a disposiciones judiciales (12,3%), seguidos por abuso sexual (7,8%) y daño (5,5%), entre otros de menor incidencia.
La distribución geográfica de las causas muestra disparidades significativas dentro de la provincia. Los departamentos judiciales de San Martín (23.483 causas) y Lomas de Zamora (19.304) concentraron el mayor volumen de procesos penales vinculados al Registro Penal de Violencia Familiar y de Género. En el extremo opuesto, Necochea (1.006) y Pergamino (1.829) registraron los números más bajos, aunque esa diferencia responde en parte a la densidad poblacional de cada jurisdicción.
El Ministerio Público señala que el informe tiene como objetivo no solo transparentar la magnitud de estos delitos sino también proveer información cuantitativa que permita diseñar políticas públicas basadas en evidencia. En ese sentido, los datos sobre vínculos, modalidades, perfiles etarios y distribución territorial buscan orientar intervenciones más precisas tanto en el ámbito judicial como en el de la prevención y la asistencia a las víctimas.
La serie histórica de once años, con más de 1.000 mujeres asesinadas, subraya que la violencia de género letal no es un fenómeno coyuntural sino una problemática estructural que demanda respuestas sostenidas en el tiempo.
Fuente: La Tecla
